Sábado 25 de Mayo de 2013
Última actualización: May 25, 2013 10:50:46 AM
 
  EDICIONES ANTERIORES VERSION MOVIL
Principal » Noticias » Sociales  
 

EL carnaval como catarsis e inversión de papeles

Febrero 20, 2012 |  Carlos Hernandez Soto |  (0)

   

En República Dominicana se ha producida una bibliografía discreta sobre el carnaval dominicano, desde El carnaval en Santo Domingo, de José del Castillo y Manuel García Arévalo (1987), hasta la voluminosa obra El carnaval dominicano, de Dagoberto Tejeda Ortiz (2008), pasando por la reseña de José Guerrero (2005) sobre los aportes de Lizardo al estudio del carnaval dominicano, publicado en Fradique Lizardo: cultura y folklore de la República Dominicana (capítulo 12). Se trata de obras de carácter histórico-descriptivo del carnaval dominicano, aunque Dagoberto Tejeda ha hecho también incursiones en las tendencias y perspectivas de este carnaval, así como en las relaciones de éste con la identidad dominicana.

Pero en líneas generales, faltan en el país obras interpretativas de esta fiesta popular. Mientras quedamos a la espera de que los expertos en el área emprendan esta tarea, me permito hacer una breve reseña de los lineamientos clásicos de la interpretación del carnaval, basándome en antropólogos y semiólogos de la talla de Julio Caro Baroja, M. M. Bakhtin, Umberto Eco, Edmund Leach, Víctor Turner y V. V. Ivanov.

Para estos estudiosos, durante el período de carnaval (no sólo durante los desfiles), se produce:

- una catarsis, es decir, un desfogue o liberación, a nivel simbólico, de los males que padece el pueblo a lo largo del tiempo que transcurre antes y después del carnaval. De ahí las protestas alegres por el alto costo de la vida (a veces con ruidos de cacerolas), la corrupción de funcionarios y la violencia reinante, entre otras manifestaciones de los males imperantes.

- una puesta al revés del entramado social durante los días de las fiestas carnavalescas: las mujeres se convierten en hombres, los hombres en mujeres, los súbditos del gobierno en gobernantes, los gobernantes en pueblo llano, los obispos y monjas enloquecen, los gays y lesbianas se exhiben sin temor, los sexos se unifican en los trasvestis. En este "pachacuti" o proceso de puesta del mundo al revés, las máscaras y vestuarios son los instrumento que hacen posible esta transformación. Para percatarse de este fenómeno basta observar estas máscaras y disfraces.

- un teatro en que animales y seres animalescos, casi siempre antropomórficos, toman el dominico del escenario, convirtiéndose en seres que dirigen el gran teatro del mundo. Para darse cuenta de este fenómeno, basta observar, por ejemplo, las máscaras de los diablos de La Vega, los lechones de Santiago, Las Cachúas de Cabral y los toros de Monte Cristi.

En suma, durante el carnaval, incluyendo el dominicano, la transgresión de la regla se convierte en norma.

Y reina la alegría entre música, risa, burlas, permisiones sexuales, comida y alcohol en exceso. Vale aquí el dicho español: "¡Viva la Pepa!"

El carnaval es el desenfreno total llevado a cabo con alegría desenfadada.

 

Fuente: Patridom.net


ENVIAR COMENTARIO



Caracteres disponibles
 
* Nombre


* Ciudad


* Requerido
Email


País

» Términos y Condiciones



HERRAMIENTAS COMPARTIR
IMPRMIR ARTICULO
RECOMENDAR ARTICULO
MARCAR ARTICULO