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Miolán un Generalísimo de Dajabón.

Mayo 12, 2012 |  Franklin Domínguez |  (3)

   

INTRODUCION: Novela de Ángel Miolan Reynoso.El exilio de varios jóvenes dominicanos en la era del Generalísimo Trujillo, permitía que se escribiera a como diera lugar  de alguna manera, de la  vida que como se vivía en la nación dominicana, y Ángel no se queda atrás, escribiendo esta novela de carácter histórico cogiendo como escenario su propia vida en el lugar de los hechos.

Nosotros como colaboradores en vida de su obra de desarrollo para su isla insular y su República Democrática, podemos comparar por ejemplo: el Dajabón que el narra en sus años de mocedad y el que compartimos ahora. 

Este Dajabón de hoy, más moderno y vigilado, saturado de mafias, con toques de queda a las 10 pm, para evitar que  docenas de  niñas sean  embarazadas por la trata de blanca que es complaciente con la élite de los comerciantes Haitianos que vienen en su busca, pagando hasta 500 dólares por ´´la blanquita´´.

Aquella Aldea llamada Gautapanal que decía mi abuela Rosa Cruz, cuando se movía con sus recuas de burros  a vender y  comprar al mercado en la era del Jefe. Sigue siendo el lugar de contrabando y de mucho emigrantes que ni siente ni padecen de los esfuerzo de los nativos del lugar quienes emigran a otras ciudades o países para mantener  su seguridad emocional.Recordar en los años 70, el inicio de nuestro trabajo en la Radio, a la edad de 12 años, instalado en la rivera del masacre, cultivé amistad con estudiante en el liceo, donde nadie apreciaba el valor de los héroes que como Ángel Miolan, vivieron exiliados y formaron un Partido Revolucionario Dominicano en el año 1939, en la Habana Cuba.

El P.R.D. el único que ha  mantenido el respeto por la democracia sin alterar el sistema, sin menospreciar a los derechos inviduales,  ni sentirse predestinados en los gobiernos que dirigen en el Estado Dominicano. Cita de don Ángel  ´´ Pasan los hombre, pasan las contradicciones, son efímera las aspiraciones, triunfante o no, pero el P.R. D,  permanecerá´´En la Novela ´´Un  Generalísimo´´ de Ángel Miolan, disfrutamos de acciones encaminadas por él, con verdaderos personajes de aquella  época, señalados responsablemente,  que  ya con el trascurrir del tiempo, sin contaminación de la época, podemos comprender a plenitud.

He solicitado permiso a Carmen (NINA), hija de Don Ángel, para reproducir para ustedes un breve capitulo, que narra detalles de la actividad de dajabón por los años de 1930. Buena prosa y una inmejorable preocupación por su ciudad de dos alas, transforme. Gracias al Ángel, Senador Y Embajador de la Frontera. Esperamos convertir su pueblo en esmeralda con el título de Miolan, en la lumbre eterna de nuestra cultura.                    

Franklin Antonio Domínguez Cruz. franklindominguezcruz7@univision.com

Una nueva vida  ´´ El Masacre corre tranquilo. Parece que no se acuerda de las veces que se ha teñido con la sangre de los hombres que han combatido sobre sus aguas. Como el mejor ejemplo de confraternidad sigue ahí, por los años de los años, calmando la sed de los que acuden a él, sin fijarse de qué lado vienen o si son negros o blancos…Junto al Masacre, en la frontera con Haití, el primer pueblecito que se encuentra, yendo hacia Santo Domingo, es Dajabón.  Está ahí, pegado al río, a la línea divisoria. Su aduana grande, de concreto, es la misma. Sus amplias calles empolvadas, bordeadas de humildes casas techadas con yaguas o con zinc, alternando con una que otra residencia regular, son las mismas. La iglesita de madera, carcomida por los años, es la misma, pese a los esfuerzos que se han hecho en busca de piedras para construir una nueva. El parquecito, donde solamente han crecido los robles, es el mismo. Y la gente, también, elemental y sencilla, cordial y abierta, que se vá los domingos al legendario Beller y a “comer empanadas de Sunga”, es la misma, aunque se hayan levantado otras generaciones para sustituir a las que van desapareciendo. Dajabón, como todos los pueblecitos dominicanos de inferior categoría, sigue vegetando en su vida humilde, pero llena de sinceridad.

Carlos Pantaleón, después de una larga ausencia, viene llegando a su querido pueblecito. Ha convencido “a los viejos” de que debe reanudar sus estudios y para eso regresa a la patria. Sus padres siempre han querido que sea un gran hombre, con una bonita carrera universitaria, pero el inmenso cariño que le profesan hace que deseen para él lo mejor, y por eso estaban esperando mejores tiempos para mandar el muchacho a estudiar.

Como el tiempo está corriendo, Carlos, atormentado por sus sueños de juventud, precipita los acontecimientos.Gran emoción siente al acercarse de nuevo a la tierra amada. Su corazón palpita con fuerza. ¡Ha soñado tanto con ese retorno!... Al cruzar el Masacre, en cuyas aguas se ha deleitado tantas veces, llega a sus oídos el grito de moda:¡“Viva Trujillo! ¡Viva Estrella Ureña”!Carlos frunce el ceño.

¿Qué le importa a él la política? Viene a estudiar y nada más. Los políticos que se las arreglen como puedan. ¿A qué vienen esos gritos? ¿Acaso le interesan los gritos de esas gentes? Además, ¿qué sabe él de Trujillo? Todo lo que ha oído decir es que era un cuatrero, antes de que se pusiera al servicio de los gringos, en 1916, y de ahí saliera con grados de militar. ¿No son esos gritos, acaso, una provocación para él, que solamente piensa en hacerse pronto un profesionista para ser útil a su patria y a esos nobles viejos suyos que tan buenos han sido con él…? Ah! Que lastima, Dajabón está cambiado…Y, en efecto, ha cambiado Dajabón. No es el que Carlos conoce. Ha sido teatro de acontecimientos importantes.

La “Revolución del 23 Febrero” que acaba de realizarse, ha tenido en este pueblecito fronterizo una repercusión  muy grande.   (Aquí peleo mi abuelo  José Cruz Guzmán, defendiendo el gobierno de Horacio Vásquez)Como en toda la República, la Guardia Nacional Dominicana, obedeciendo la orden de su Jefe Supremo, el General Rafael Leónidas Trujillo, en Dajabón también apoya a los civiles que se levantan contra Horacio Vásquez, instigados por Estrella Ureña.

Solamente que aquí los horacistas no se entregan tan fácilmente como en casi todo el país. Se deciden a pelear. Un grupo ataca al destacamento militar de la Aduana, aunque sin éxito. En el viejo cerro de “Juan calvo” se hacen fuertes y tiene que venir una columna desde Monte Cristi para batirlos,  Corre la sangre. Y al fin tienen que capitular.Todo esto ha inflamado el ardor bélico de Dajabón  que vuelve a recordar sus viejos días.

El olor de la pólvora le hace reconstruir aquellas inolvidables escenas en que sus sabanas y cerros ardían bajo el fuego de combates sangrientos. Sus calles parecen que tiemblan con emoción guerrera nuevamente. Dajabón que es viejo peleador, cierra  los ojos para evocar sus tiempos, y recordando el pasado vuelve a gritar con fuerza:     ¡“Viva la revolución”!Pero a Carlos Pantaleón no le hace gracia nada de esto. Viene tan dispuesto al estudio, que todo lo que desvía su atención hacia otro rumbo, le resulta insoportable.

Su opinión sobre los políticos es pésima, y piensa que las luchas intestinas en que se ha debatido el país, durante tantos años, sólo han servido para desangrarlo. No entiende mayor cosa de lo que ha pasado, pero tampoco le interesa. Lo único que sabe es que Trujillo, traicionando al Gobierno a quien estaba obligado a defender, con toda la Guardia Nacional, acaba de apoyar un movimiento subversivo, al que se le ha dado en llamar “Revolución del 23 de Febrero”, y que al renunciar Horacio Vásquez, Estrella Ureña ha sido electo Presidente provisional.

En fin, líos de políticos. Cosas que a su entender pueden producir todo, menos provecho al país.Y, deseoso de escapar al asedio de que es víctima por todas partes, fatigada ya su atención con tantos comentarios, se va en busca de María, la noviecita de grandes ojos negros, de hermosos bucles de oro viejo, frágil y diminuto como una muñeca:   - María, María, quiero verla…

Sentados frente al parque, conversan largamente… hablan de amor, de estudios, de proyectos, de todas esas cosas que entusiasma a la juventud que se levanta. Carlos encuentra al fin un oasis milagroso. Lleno de emoción no se cansa de oír hablar a su novia, que ya es bachiller. Ante los ojos de su espíritu contempla con fruición el espectáculo magnifico de todo el mundo que le espera, del mundo que él ha soñado vivir. Pero, las campanas de la vieja iglesita de su pueblo, tañen lúgubre y lentamente: - Las nueve – advierte Doña Antonia.  Y bosteza… 

Carlos está tan contento que no quisiera despedirse. Pero es la costumbre. En esos pueblecitos como Dajabón, a las nueve se recogen las “personas decentes”, como dicen. - Mañana me voy, María. Adiós….    -Escríbeme siempre, Carlos… ´´ 

fdminguezcruz@gmail.com.


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COMENTARIOS

Y Pasaran los años y como todo pasa,tambien olvidaremos a Angel Miolan.

Eugenio, Constanza

Carlos Pataleon: Es el personaje de Don Angel Miolan, quien llegaba de los campos de Quater Morin, Haiti,donde vivia con sus Padres emigrante de Europa para la producion agricola Colonial. casi todos sabemos el imperio que fue la vecina Republica 1802,pero rechazamos cualquier responsabilidad común

Franklin Dominguez, Santo Domingo,RD:

ES UN LIBRO NECESARIO. LOS FUNDADORES DEL PRD. FUERON GRANDES INTELECTUALES. DON ANGEL TRABAJO EN LA ORGANIZACIÓN Y SISTEMATIZACION DE LA UNIVERSIDAD OBRERA QUE CREO VICENTE LOMBARDO TOLEDANO, EL GRAN DIRIGENTE SINDICAL E INTELECTUAL DE MEXICO. RECORDAMOS JUNTO A DON ANGEL A COTUBAMANA HENRIQUES, LEOVIGILDO CUELLO, ISIDRO JIMENEZ GRULLON, JUAN BOSCH, ALEXIS LIZ, VIRGILIO CUELLO MAINARDI Y OTROS TANTOS APDRES FUNDADORES DEL PERREDEISMO.

MILAGROS ORTIZ BOCHZ, Santo Domingo,RD:


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